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viernes, 13 de abril de 2012

In your head

Nunca habriamos imaginado que algo empezase tan fácil como es el abecedario, que fuera a ir subiendo como la espuma sobre una bañera de agua caliente, y que terminase cayendo como un rayo en un día de tormenta. Lo espectacular a veces esconde su parte mala, esa parte que no creemos que existe cuando estamos ciegos de amor, cuando nos ganan con simples palabras, pero que terminamos viendo también con palabras. Pero son tan bonitos esos momentos en los que le sientes junto a tí que te olvidas de que algún día debe terminar, lo bueno siempre se acaba es ley de vida. Vamos a tal velocidad que no vemos lo que ocurre a nuestro alrededor, es como subir a una montaña rusa, al principio todo va en línea recta, pero empiezan a venir curvas, y cuando subes esa enorme cuesta y lo ves todo, derrepente, caes al vacío. Comenzamos a ahogar nuestras penas en esa sustancia llamada alcohol, que nos lleva a la locura durante unas horas, pero no es la misma locura a la que te lleva el estar a su lado, no sientes la misma adrenalina que sentías cuando caminabáis de la mano por el lugar donde más os gustaba estar o cuando te abrazaba y te besaba, y tampoco es algo que dure eternamente. Sabemos lo que es levantarse pensando en esa persona y acostarse pensando en ella, y aunque no lo podamos remediar buscamos su cara entre la multitud de gente de tu ciudad, hasta que llega un momento que ahí aparece, a lo lejos, reconoces su forma de caminar, su sonrisa inconfundible, la forma en la que se pierde entre la gente... y lo tienes al lado, comienzas a temblar, aumentan las pulsaciones, te sudan las manos, y comienzas a soñar despierto durante esos segundos.. pero debes volver a la realidad, ya lo perdiste y aunque duela debes mirar hacia otra parte.

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